Con un pasado imperial, la capital de Austria es uno de los destinos turísticos más visitados de Europa Oriental. Sus blancos edificios de estilo barroco resaltan en sus armoniosas calles. Ciudad musical por excelencia, vio nacer a los más grandes representantes de la ópera como Mozart y Bethoveen. Una vuelta por uno de los lugares más elegantes del mundo.


Viena se caracteriza por sus imponentes edificios barrocos, sede de organizaciones públicas y culturales. Las estructuras arquitectónicas más representativas se encuentran alrededor de avenida “Ringstrasse”, donde una vez, en el siglo XIII, hubo una gran muralla de protección hacia los enemigos del reino.

En esta arteria principal encontraremos el palacio real “Hofburg”, el Ayuntamiento, el Museo de historia natural  y el Parlamento, entre otros edificios impactantes.

Palacio
Palacio Hofburg

El imponente edificio real, que fue la residencia de la dinastía Habsurgo durante más de 600 años, se encuentra en el centro de Viena. Actualmente funciona en su interior el museo de la emperatriz Sisi, famosa por su estilo de vida excéntrico y su obsesión por la belleza y delgadez.

 

 

 

Viena es una ciudad fuertemente religiosa que tiene su representación edilicia máxima: la Cátedral de San Esteban. El edificio religioso contiene rastros de distintas época del arte, desde barroco hasta gótico, debido a la cantidad de años que demoró su construcción.

 

Por otra parte, la ópera de Viena es el edificio musical con más reconocimiento a nivel mundial. Fue inaugurado en 1869 con una obra de Mozart. Durante la segunda guerra mundial fue fuertemente bombardeado pero 10 años más tarde fue reconstruido con tal rigurosidad que no quedaron huellas del fuerte daño.

Las instituciones democráticas también son dueñas de impactantes construcciones. Un claro ejemplo es el Parlamento, que a pesar de sufrir los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial pudo conservar gran parte de su estructura.

Parlamento de Viena, su construcción está inspirada en la Antigua Grecia.

De la época del Imperio Autro Húngaro se conservan tres palacios reales que hoy funcionan como museos para recordar dónde y cómo vivían los emperadores de aquella época. El palacio de Hofburg (nombrado más arriba) el palacio Belverede y el palacio de Schönbrunn, reflejan los lujos a los que estaban acostumbrados la monarquía.

Palacio de Belvedere. Fue construido como una residencia de verano para el príncipe Eugenio de Saboya.

A primera vista, estos dos espacios desentonan con la característica elegancia de los edificios vieneses, aunque no por ello dejan de despertar interés en el trayecto turístico.

“Hundertwasserhaus” se encuentra en el distrito 3 de Viena

Hundertwasserhaus es un complejo de coloridos edificios, cuyos departamentos son asimétricos y por las intersecciones de sus paredes sobresalen platas y vegetación.El conjunto fue creado por un artista austriaco reconocido por su aporte al patrimonio cultural nacional.

Prater es uno de los parques de atracciones más antiguos abierto por primera vez al público. Inaugurado en 1895, posee una noria de 60 metros de alturas que se constituyó como un símbolo de la ciudad. Cabe recordar, que fue construida en el marco de un aniversario de la coronación de Francisco José I.

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