La capital de Hungría actualmente es el resultado de la unificación de dos ciudades, Buda y Pest, separadas por el río Danubio. Imposible visitar Budapest sin recorrer sus calles empedradas, aprovechar sus aguas termales o disfrutar un romántico crucero nocturno.

 

Uno de los monumentos más tristes de Budapest son los “zapatos de hierro” a orillas del Danubio. La cruda imagen nos recuerda los asesinatos cometidos a las personas judias, quienes eran obligados a quitarse los zapatos antes de  caer al río.

 

Durante la ocupación nazi, los judíos eran ejecutados en la ribera y caían al río sin posibilidad de sobrevivir.

 

Además de su patrimonio histórico, Budapest se destaca por sus hermosos espacios verdes. El clima húmedo favorece tanto la vegetación de los parques como los animales y aves que viven en ellos.  

El puente de las cadenas es la conexión más antigua que une las dos ciudades de Buda y Pest por sobre el río Danubio. Es uno de los lugares turísticos más fotografiados por los viajantes.

Castillo de Buda y Puente de las Cadenas.
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