La Braderie de Lille es el mercado callejero anual más concurrido del viejo continente. El distrito del norte de Francia recibe alrededor de entre dos y tres millones de turistas ansiosos por encontrar  objetos de valor a precio de segunda mano. Desde obras de arte y antigüedades hasta juguetes, libros y adornos son algunos de los tesoros que se ofrecen en improvisados puestos.

Los puestos de ventas son armados en iglesias, plazas y museos.

Este gran mercado de pulgas surgió en el año 1127 por iniciativa de un grupo de nobles deseos por vender aquellos objetos que ya no utilizaban.

La tradición se extendió año tras año hasta que se estableció que todos los primeros fines de semana de septiembre funcionara en forma de mercado. En la actualidad, la feria ocupa 100 kilómetros y convoca diez mil puestos repartidos por toda la ciudad. La comercialización se realiza en forma ininterrumpida desde el sábado al mediodía hasta el domingo a la noche. El término “Braderie” proviene del idioma francés y significa “comprar barato”. 

 

Una urbe en crecimiento

La ciudad de Lille se encuentra en el norte de Francia, muy cerca de la frontera con Bélgica. Su arquitectura flamenca, que se conserva desde la época en que perteneció a este región, puede apreciarse en la Plaza Mayor, el edificio de la Bolsa y la Iglesia principal. En los últimos años, fue sede de diferentes manifestaciones artísticas que la posicionaron como una de las capitales más representativas de la cultura internacional.

El crecimiento demográfico de las últimas décadas estuvo asociado a la llegada de los trenes de alta velocidad.

 

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