El Fado es la tradicional música de Portugal que suele escucharse casi en penumbras en los bares del barrio Alfama después de la cena. Sus letras están inspiradas en la nostalgia, las fatalidades, las frustraciones y otras experiencias de la vida diaria.

“Fado nació un día 
Cuando el viento apenas se agita 
Y el cielo el mar prolongada 
El carril de un velero 
El pecho de un marinero 
Que se canta triste”.

Su nacimiento no es muy claro. Mientras que algunos historiadores señalan que sus orígenes provienen de Africa  basándose en la “carraspera” característica del canto, otros aseguran, que sus orígenes son más actuales, y que surgió entre los trabajadores marítimos.

Los portugueses describen este estilo musical como una catarsis del alma. La palabra fado proviene del latín “fatum” que significa destino.

El fado es ejecutado por un solo cantante, que puede ser hombre y mujer, acompañado por los instrumentos viola y guitarra portuguesa, que a diferencia de la tradicional posee 12 cuerdas.

Pero no todas las letras de este género músical son tristes y melancólicas, sino que algunas festejan las pequeñas alegrías que nos ofrecen las sencillas situaciones cotidianas. A contiuación, la fadista Joana Veiga anima el ambiente con “É Pá Canta Lá O Fado” (el amor es el amor).

 

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