Su historia brota entre sus monumentos y edificios. Conoció la grandeza, la humillación y logró renacer de sus cenizas para convertirse en una de las potencias mundiales actuales.

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El río Spree (Esprea) recorre los canales de la ciudad. 

El régimen nazi convirtió Berlín en su capital, pero los bombardeos que pusieron fin a la segunda guerra mundial la destruyeron casi por completo. Finalmente, la ciudad fue dividida por un muro durante 28 años, obligando a miles de familias a permanecer separadas durante ese tiempo.

Puerta de Brandeburgo 

Su construcción, realizada entre 1788 y 1791, está inspirada en la Acrópolis de Atenas y buscaba ser mucho más que un arco del triunfo. Antiguamente, solo la realeza y personalidades destacadas tenían permitido atravezarla.

Puerta de Brandemburgo ubicada en Pariser Platz, una de las plazas principales de la ciudad.

Los bombardeos de la Segunda Guerra mundial destruyeron la Puerta de Brandeburgo casi por completo, de hecho, la actual es una reconstrucción de la original. En su cima de 26 metros de alto se encuentra una escultura de bronce que representa a la Diosa de la Victoria.

Hoy en día, la puerta tiene un significado de unión para los alemanes. En varias ocasiones fue escenario de múltiples manifestaciones sociales, desde protestas hasta conciertos.

El grupo irlandes U2 ofrece un concierto en la Puerta de Brandeburgo

Muro de Berlín

Mapa de ocupación

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, las potencias vencedoras se repartieron el país bajo su supremacía. Como resultado una parte de Alemania fue ocupada por el bando de los aliados, mientras que la otra por la Unión Soviética. 

Al empeorar las condiciones de vida del sector soviético, muchos de sus habitantes comenzaron a migrar hacía el territorio ocupado por los aliados. Para evitar el éxodo masivo, las autoridades del Este decidieron cerrar la frontera con un feroz muro de casi 150 kilómetros, que implicaba la muerte para quien se atreviera a cruzarla.

Restos del muro de Berlín

“En la práctica el muro significó el aislamiento por 28 años para muchas familias y amigos, quienes perdieron contacto entre sí durante todo ese tiempo”

Checkpoint Charlie

El muro poseía unos pocos pasos fronterizos vigilados fuertemente por militares. Uno de los más conocidos fue el Checkpoint Charlie. En el lugar donde funcionaba el cuartel original, se instaló una réplica que permite observar la estructura de estos pasadizos de frontera.

Checkpoint Charlie en la actualidad.

Cientos de alemanes que intentaron escapar del aislamiento soviético encontraron una brutal muerte en este pasaje.

A raíz de la presión internacional, a fines del año 1989 el muro fue demolido dando nacimiento a la unificación alemana. Las partes conservadas hasta el día de hoy sostienen coloridos murales creados por artistas internacionales que buscaron expresar un mensaje de libertad y esperanza.

Uno de los tantos murales que caracterizan al muro.

Berlín para contemplar

Más allá de la historia que encontramos en cada monumento, la ciudad completa nos invita a deleitar nuestro sentido de la vista. Vibrante, multicultural e inmensa, Berlín nos ofrece los mejores paisajes junto a una arquitectura característica en cada edificio.

Columna de la Victoria.

Columna de la victoria

Con 69 metros de alto, la Columna de la Victoria fue inaugurada en 1874 para conmemorar la victoria de dos guerras: Siete Semanas, contra el imperio Austríaco, y la Franco Prusiana contra Napoleón III.

Ubicada en la intercepción de cinco avenidas principales, posee uno de los mejores miradores de la ciudad.

 

Monumento al Holocausto

Este espacio al aire libre rinde homenaje a los judíos asesinados durante el régimen Nazi. Con 2,711 bloques de hormigón, tiene un gran impacto visual y sentimental al recorrerlo.

Monumento memorial a los judíos asesinados en Europa.

Alexanderplatz

Reloj Mundial

Desde la edad media que es la plaza pública más popular de la ciudad. Fue uno de los escenarios más importante de las protestas de 1989 para reclamar la disolución del muro de Berlín. En este espacio se encuentra el famoso reloj mundial de Berlín que posee los husos horarios de todo el planeta.

 

 

Muy cerca de Alexanderplatz, se erige la torre más alta de Alemania: Fernsehturm (Televisión y Telecomunicaciones), de 368 metros de altura. Asimismo, en su cúspide se encuentra uno de los mejores miradores de la ciudad.

Otros espacios dignos de ser admirados

Parlamento Alemán. Su interior posee una cúpula de cristal que es visitada diariamente por turistas de todo el mundo.

Catedral de Berlín. Uno de los edificios más imponentes de la ciudad. Su cúpula fue reconstruida luego de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
Monumento de Guerra Soviético que recuerda a los soldados caídos en la Segunda Guerra Mundial.
Konzerthaus. La sala de conciertos de Berlín.

Berlín para aprender

La isla de Spree se encuentra dentro de la ciudad de Berlín, donde funcionan cinco museos de renombre internacional. Rodeada por estrechos canales, fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por su valor cultural y arquitéctonico.

Uno de los más visitados en la isla es el Museo de Pérgamo. En su interior se impone un altar griego de más de 2000 años y una de las puertas la antigua Babilonia, entre otras reliquias históricas. El famoso busto de Nefertitis, una de las obras artíticas egipcias más importante, también se encuentra en este museo.

 

Otros museos en Berlín

El museo Judío repasa la historia de las personas pertenecientes a esta religión que vivieron en Alemania durante los últimos dos mil años. Conserva piezas históricas, culturales y también tristes recuerdos del Holocausto.

En una parte que se conserva del Muro de Berlín, se recreo el espacio “Topografía del Terror”, un conjunto de reseñas que describen aspectos del inhumano régimen de seguridad nazi.

 

Ansiosa por ser descubierta, Berlín nos ofrece una ciudad moderna con una historia ambigua, llena de luchas, pérdidas y conquista, además de un pasado muy doloroso al cual no deja de reconocer ni autoreferirse.

 

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